La mujer se envejece al lado del hombre que no es el correcto.

Y no hablo de correcto en el buen sentido, hablo de que no sea el correcto y justo para ella. Del hombre que le genera más ansiedad que tranquilidad, el que parece robarle la felicidad.

 

La mujer se envejece cuando está al lado del hombre que no la merece, pues este le malgasta su juventud absorbiéndola toda completamente para él. Porque es un hombre que en vez de ayudarla a salir la entierra más en lo que ella suele llamar hogar. La convierte en la señora de la casa sí, en la primera persona que ve al despertar, pero puede que en su corazón esta cuestión no sea así.

 

Pues cuando el hombre es el correcto para una mujer no existe nadie más. No hay segundas ni terceras, ni  ninguna otra que le robe el sueño en las noches violentas. Pero, la mujer sabe que en su cabeza existe alguien más, y es esto lo que le dibuja unas cuantas líneas de expresión saliendo por el borde de sus ojos, a pesar de no tener la edad suficiente para ello.

 

Se envejece y nada puede hacer, el tiempo poco a poco empieza hacer estragos sobre ella, y es que su estilo de vida es preocuparse en exceso por ese don juan que escogió para compartir su vida. Sí, ese hombre que parece ir de flor en flor buscando más para él, pues al final sabe que encontrara en su casa la paz que necesita, a una mujer que no le fastidiará pues él parece ser un dios para ella.

 

Pero la vida se le pasa entre sus manos, tratando de ocultar demasiadas realidades, tratando de tener una vida de película, cuando ese hombre en realidad piensa en otra mujer, que incluso siendo mayor que ella se mantiene exquisita.