La poesía también se escribe cuerpo a cuerpo.

La poesía también se escribe cuando nuestros cuerpos se encuentran uno con el otro, es la mejor forma de esparcir lo que sentimos aunque solo a nosotros nos importe todo lo vivido.

 

Es eso que nuestros cuerpos están obligados a vivir, y no porque así deba de serlo, más bien porque juntos se involucran perfectamente a tal punto que hace de ese encuentro una poesía que es sinfonía para los oídos de los dos.

 

Una muy bella sinfonía que nuestras pieles hacen cuando chocan frecuentemente, y es que no les importa siempre lo que pueda suceder alrededor, pues juntos saben que pueden hacer acogedor el ambiente. El que se presta a la perfección para intimidar entre besos y caricias tan sutiles que nos llevan a la perdición.

 

Una perdición cubierta de pecado, uno muy dulce e inusual que solo nosotros dos sabemos fabricar. En definición somos la compañía perfecta para los dos, la poesía es la conclusión de todo lo que sentimos, como un resultado de lo vivido, de lo que pocos saben hacer cuando conocen a la persona correcta de su vida.

 

Porque la poesía se hace con quien te marco de por vida, el que no es tu dueño pero si tu mejor mentor, el músico de la orquesta que vive en tu piel, el poeta de tus besos y caricias pues es él, el único que la sabe hacer. Porque todo no está escrito, el arte también se hace con la piel de dos amantes, los que se inspiran y dejan plasmado por ahí lo mucho que se aman.