La relación era un infierno.

…pero en la cama tocaban el cielo.

 

Hay relaciones de relaciones, y esta es una de ellas. No la llamaría toxica, pero sí de esas donde parece importar más las peleas y discusiones que los momentos amenos entre dos. Pero, sin razón alguna y como algo difícil de explicar parece que este tipo de relaciones son las que se llevan mejor debajo de las sabanas.

 

Relaciones que en persona se convierten en fracaso, te ahogan en cualquier momento  del día y todos los días, están ahí para recordarte que la soltería era una mejor compañía pero una vez que recuerdas lo que sucede en la intimidad la echas de menos pero no más. Y es que no encuentras a otra mitad que te eleve hasta el cielo, esa persona que coloque tu mundo de cabeza y te haga delirar, sencillamente aunque sea tu ogro u ogra es un plus que te eleva de cualquier forma.

 

Y quizás todos pasamos por algo así, por una relación tormentosa que no deja más que solo una sonrisa de oreja a oreja luego de tanta acción y que a pesar de ser algo tormentosa vale la pena vivirla en carne propia. Masoquismo sería la mejor definición, pero es que cuando no se encuentra algo que se le compare, esto es sin duda estar en el cielo e ir al infierno en un parpadeo.

 

Y cómo se sale de algo cuando se le tiene todo el gusto del mundo, es jugar con fuego sabiendo que se pueden quemar más que los dedos, la  piel, el alma e incluso el espíritu jugando a ser ajeno.