La vergüenza tiene mala memoria. Y la mía no es la excepción.

Muy pero muy mala memoria, pues lo único que hace es seguir cometiendo todo tipo de locuras sin ni siquiera sonrojarse.

 

Imagen: Weheartit.

 

Por eso hacemos y seguimos colaborando con acciones llenas de lujuria y locura, pues a diferencia de nuestra mente, la vergüenza no tiene buena memoria. Algo que con el tiempo he venido aprendiendo, a dejar la timidez a un lado y contribuir más por todo aquello que me llene de bienestar, solo que he dejado de tener memoria para este tipo de cosas.

 

Imagen: Weheartit.

 

Olvidando lo que hago y solo recordando lo que me llena de felicidad, la sonrisa que dibuja en mi rostro y el origen de ella. Son cosas difíciles de conseguir y una vez que aparecen no me lamentaré por haberlas encontrado, su forma y raíz. Una memoria que es preferible perder para casos como estos, donde los momentos vividos hacen que el resto de cosas sean de menos significado, y eso por lo que una vez nos avergonzamos no tenga sentido.

 

Imagen: Weheartit.

 

Son aventuras, locuras y momentos inimaginarios que forman con todas las de la ley parte de nuestro libro de vida.  Con los que nos levantamos todas las mañanas y tenemos que ir a trabajar, acciones que seguiríamos repitiendo pues la vergüenza en nosotros no tiene nada de memoria, esto con tal de volver a vivir todos esos momentos en carne propia sin ningún tipo de pena, pues nos llenaron de satisfacción y seguirlas haciendo nos llenarían más de sentido en esto que llamamos vida.

 

Imagen: Guzelkiz.