La vida poco a poco me conoce.

Cada día, con cada acción, una nueva yo aparece de la nada.

Quizás no tan nueva, quizás no tan como creí que era. Sencillamente con el paso del viento el tiempo ha forjado dentro de mí a una mujer de fuego tan caliente pero a la vez tan fría que como un camaleón se adapta a lo que ve.

 

Imagen: Weheartit

 

Ordinaria, sencilla y alegre en cada momento, la que no sabe cómo vivir pero que de forma muy sencilla se está comiendo su vida en un plato de marfil. Viviendo detalle a detalle los detalles de la vida, que incluso ni la vida misma sabe cómo describir. Y es que está tan sorprendida de esta mujer que poco a poco se está dando el lujo de conocerle.

 

Imagen: Weheartit

 

Lentas pero seguras, así vamos las dos, la vida y yo. Como tortugas y a la vez como tigres feroces, comiendo y viviendo lo que se nos atraviese en el camino, lo que se da por nuestras propias acciones y lo que cada una nos regalamos entre sí, al final solo somos una.

 

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La vida poco a poco me enseña y se sorprende con lo que he aprendido de ella, lo que he mejorado y lo que e reciclado. Mis acciones van más allá que trabajar para comer y comer para vivir, porque me he tomado las cosas como se vienen, como se dan. Sin tapujos ni refranes, solo la autenticidad de una mujer que ha aprendido a valorar lo que la vida le ha dado, solo que ahora eso de “el alumno supera al maestro” salió a la luz y esa profesora llamada vida poco a poco me está conociendo.

 

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