Las malas lenguas hablan mal.

…las buenas originan placer.

Hay quienes se dedican hacer de su boca una eterna máquina de comentarios sin sentido, como confeti de relleno que al final no sirve para nada. Palabras que estorban en los oídos de las personas inteligentes, pero que injustamente dañan la figura de otra.

 

Imagen: Weheartit

 

Para qué ejercitar la lengua en comentarios ajenos, si muy bien se puede ejercitar haciendo otras cosas, en esos cortos momentos que nos hacen perder la compostura pero llenarnos de placer. Los chismes y las malas palabras sencillamente son una pérdida de tiempo sin sentido y sin motivo, qué sentido tiene hablar mal del otro si tan si quiera te ha hecho algo a ti.

Con tanto por hacer con ella y algunos prefieren desperdiciar eso hablando mal de los demás, aunque bueno, uno mismo cae en ese terrible dilema de hablar mal. Una total pérdida de tiempo que viene acompañada de malas energías, sin tener en cuenta que muchas energías de esas se pueden invertir con esa lengua en otras cosas.

 

Imagen: Weheartit

 

Porque las buenas lenguas siempre harán un mejor trabajo más que solo hablar pura barbaridad, las buenas lenguas se dedican hacer un viaje hasta el cielo, a propiciar momentos llenos de locura y una infinidad de pasión.  A llenar una mente de recuerdos placenteros que aparecen con una sonrisa llena de complicidad y un poco de vergüenza, pero una vergüenza llena de dicha y tranquilidad, pues no hubo ningún tipo de energía mala, solo satisfacción plena llena de pecado y demonios que por fin salieron en pro de la felicidad y no de ensuciar la reputación de los demás.

 

Imagen: Culturacolectiva.