Las mujeres también son infieles, solo que su crimen es perfecto.

La mujeres también somos infieles y lo reconozco, dejamos nuestros teléfonos celulares al alcance de los hombres, incluso presentamos a nuestro amante sin ellos percatarse.

 

Somos coquetas por naturaleza aunque muchas se las den de moscas muertas, nos encanta anda por ahí provocando al otro, más si no encontramos en casa lo que queremos o si por desgracia sufrimos alguna infidelidad antes.

 

Pero no hablemos de venganza ahora, es natural cometer ciertos pecados de vez en cuando y tratar de lavarse las manos de todos esos pecados. Se nos hace divertido, más; cuando hemos dedicado nuestra juventud a una familia a la cual nos anticipamos formar. Y no es que sea una excusa, pero si una de las razones por la que decidimos pecar y ser infieles, el resto son canas al aire que se atraviesan en nuestra vida en forma de silueta masculina.

 

Es un plan perfecto que sabemos cómo planear, la salida con una amiga, el evento alguna fiesta donde solo hay conocidos. De alguna u otra manera ellos terminan creyéndonos a nosotras, más cuando desfilamos en ropa interior frente a ellos. Es una sutil y delicada manera de decir ¡Oye, no te preocupes solo estoy contigo! Aunque a veces el cuerpo se canse de tanto pecado cometido. Lo cierto es que nosotras también somos infieles, y sabemos justamente cómo serlo, el crimen casi perfecto.

 

Un crimen que solo puede salir al descubierto, en medio de alguna borrachera o por los traicioneros de nuestros sueños.