Lo que no hicimos es lo que más echo de menos.

Eso que se quedó a medias, por lo que no luchamos y mucho menos nos esforzamos.

 

Imagen: Weheartit

 

Todo eso que solo se quedó en palabras, momentos que todavía se mantienen como escenas de alguna película romántica en mi mente. Todo eso que nos faltó, la pasión desbordándose sobre la cama o sobre el asiento de su auto.

Mi piel extraña todo eso que no vivimos y lo que nos faltó experimentar por mi culpa y la de él. Y aunque hoy trate de buscarlo en otras pieles y en otros labios es muy difícil reemplazar, esos ojos verdes me marcaron de por vida como un animal en cualquier corral.

 

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Echo de menos ese futuro que sé nunca llegara, y un presente que en la distancia me ahoga con su recuerdo. Extraño eso que no hicimos por miedo y poca valentía, eso que muchas veces nos juramos pasaría y hoy solo nos queda pronunciar en silencio.

 

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Porque incluso extraño sus silencios, sus verdades y su manera tan escalofriante de hacerme sentir, echo de menos todo eso que quise se llevara a cabo de una forma bonita y poco convencional, lo que estoy segura lo lleva a cabo con alguien más.

 

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Y lo que más pero más extraño, fue ese tiempo que nos faltó y nos falló para hacer lo que ambos queríamos, esos verbos que nos volvieran una sola persona y nos nutriera aún más con lo que ya sentíamos ambos. Porque anhelo cada día que nuestro encuentro se dé otra vez, y aunque no sé qué haría de momento, de algo si estoy segura; arrojaría todo por un precipicio y arriesgaría como nunca con todo lo que en este momento echo de menos.

 

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