Lo que no hicimos es lo que más echo de menos.

Todo eso que tal vez nos dijimos con las miradas pero que nunca lo transformamos en verbo.

 

Es todo eso lo que estoy segura no hicimos lo que más echo de menos, todos esos planes y sueños que aún conservo guardados en mi mente y que ahora son un recuerdo. Lo que no nos atrevimos hacer o decir por un estúpido y arrogante miedo, lo que el orgullo por victorioso nos obligó a dejar en veremos.

 

Nunca hubo más que solo encuentros, nada que nos agregó más solo el tiempo que corría entre nuestras manos cuando estábamos uno frente al otro cruzando miradas. Es entonces lo que conservo, el brillo de emoción en nuestros ojos y todos los besos que nos dimos de algún modo.

 

Pero, más que eso extraño lo que pudimos haber hecho, lo que aún podría decir mueres por vivir. Durante todo este tiempo te aprendí a conocer, a saber lo que querías más para ti que para mí, y es que me atrevería a decir que todo se fue por el caño gracias a tu egoísmo y engaño, al querer siempre más para ti que para mí.

 

Y pesar de eso, extraño; lo que tal vez solo divague en mi mente como un deseo presente, algo que quise para los dos, y que sé también querías fuera así. Lo que no hicimos, lo que nos faltó, para lo que ya no hay tiempo y mucho menos un nosotros, y es que no hay marcha atrás con todo lo que nos ocurrió.