Si los cuernos fueran flores, mi cabeza sería un jardín

Porque muchas veces andamos cargando cornamentas que nos quitan inteligencia.

Pues sí, es de humanos equivocarse y sobre todo cuando de amor se trata. Muchas veces solemos perder el respeto por nosotras mismas, prefiriendo decir un “te amo” y vivir con las sobras del hombre que te engañó y alguna vez te amo sinceramente.

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En varias ocasiones “amamos ciegamente” y nos conformamos con las migajas, porque en ese momento no llegamos a entender que si alguien busca algo en otra persona es porque ya no nos quiere más.

Entiéndelo mujer, no eres las sobras de nadie. Debes entender que seguir con esta situación solo te hará sufrir a ti en demasía. Una cosa es acordar una relación libre de compromiso y celos, y otra hacernos creer que somos las únicas en la vida de una persona cuando no es así.

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Deja de culpar a “la otra” o peor aún, no te eches la culpa tú. Solo hay alguien que merece toda la responsabilidad y es él, él que no sabe valorar, que no sabe lo que quiere, él que no respeta, él que es el que juega.

En estas circunstancias siempre acusamos con ira y recelo a la “mujer que te quitó a tu pareja”. Pero en realidad no te quitó nada, pues las personas no llevan consigo un contrato de propiedad que se firma al comenzar una relación, cada uno es libre de hacer lo que quiera, siempre y cuando no mienta y haga sufrir.

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Respétate, valórate, recuerda que no puedes dar amor si tú no te amas primero. Todas merecemos ese alguien que  nos mire y podamos vernos enamoradas en el reflejo de sus ojos, ese que nos cuide, nos proteja y sinceramente nos diga que nos ama, que aunque vea el menú, todos los días elija el plato fuerte que tiene en casa.

Quiérete, respétate; el que engaña una vez, siempre puede hacerlo dos veces.