Los trucos de magia se te acabaron conmigo.

Me volví ajena a todos esos trucos donde sale un conejo de un sombrero, donde adivinas mi futuro y donde sacas flores de donde no las hay solo para ganarte de nuevo mi confianza.

 

Y es que esta última fue la que más perdí contigo, se la llevo el viento en su abrigo, por más de que trataste de mantenerla a flote con tus trucos de principiante llegaron a un punto donde fallaron y no hay vuelta atrás, se volvieron cenizas entre mis manos y aunque intente rescatar lo poco que creía en ti, el show se calló del escenario que montaste.

 

Fueron tus acciones las que hicieron de mi lo que soy, una mujer algo desconfiada en cosas del corazón, porque entregue mucho sin recibir algo a cambio en esto que creí llamar relación. La magia dejo de funcionar conmigo y se apagó, se esfumo con el viento para no regresar más a mi habitación, una donde solo éramos nosotros y aunque a veces extrañe eso ni siquiera con trucos de piel volverás a entran ahí otra vez.

 

La magia se me escapo de las manos por última vez, esa que también yo creí haber creado contigo. Porque aunque yo nunca necesite trucos, quise vendar mis ojos ante tus acciones haciéndole creer a mi razón que no sucedía nada con el corazón. Un grave error de mi parte, aun sabiendo que la magia solo es una fantasía y un arte de magos profesionales. Y tu amigo mío de eso tienes muy poquito.