Mariposa traicionera.

Tal como dice la canción… “Vuela y se poza, va de boca en boca…”.

Y aunque no quisiera romper corazones, así soy. Voy aleteando por la vida, tal cual como el espíritu libre de las mariposas, pero a diferencia de ellas estoy llena de un centenar de imperfecciones.

 

Imagen: Weheartit

 

Imperfecciones que a la larga me convierten en alguien original y un tanto única. Eso que quizás ha llegado al corazón de más de uno, de otros espíritus tan o poco libres como yo que al conocerme se sienten cada vez más atraídos hacia mí.

Y no es que sea traicionera con los demás, soy traicionera conmigo misma. A veces por más de que quiera mantenerme constante con mis decisiones decaigo cruelmente, me traiciono y lo hago con eso que hay en mí y me dice: Pórtate bien.

 

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Sencillamente no puedo, por más de que trate tranquilizar mi mente para no cometer alguna locura e insinuármele a la vida, caigo rendida ante unas hormonas descontroladas y una mente intranquila. Y es que a veces no es necesario traicionar a alguien para sentirse culpable, a veces solo eres tu; discutiendo contigo mismo.

 

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Traicionando tus principios y tus buenos modales, esos que pierdes cuando vas por ahí de flor en flor sin importar el que dirán. Y es que a cierta edad solo importa el número de aventuras dentro de tu historial, los pecados cometidos y otras travesuras que ejecutar. A cierta edad, importa más todo aquello que te dejo sin respiración y la cabeza sin ideas, ese preciso instante en el que te quedaste en blanco y solo hablo tu temperatura corporal.

 

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