‘Marriage Story’, el amor no dura para siempre y nadie sale ileso de un divorcio

‘Marriage Story’, la película de Noah Baumbach que se estrenó en Netflix y que tiene seis nominaciones al Oscar, es un retrato desgarrador de un amor que se muere, que se transforma, que duele.

Nadie sale ileso de un divorcio, pero más allá del matrimonio lo cierto es que nadie sale ileso de un buen-mal amor. Y de eso trata esta producción que ha generado muy buena crítica y que para muchos es lo mejor que se ha visto en el año 2019, y no solo en esta plataforma.

La historia empieza con lo que los protagonistas nunca se dijeron, palabras que quizás —dichas en su momento— cambiarían el rumbo de todo. Pero son esos silencios, esas omisiones, los que a veces acaban con una relación. Scarlett Johansson (Nicole) y Adam Driver (Charlie) toman la decisión de divorciarse. Lo que al comienzo parecía una ruptura amigable acaba en un rollo legal penoso que saca lo peor de ambos, el lado más irracional e impulsivo, donde hay un niño de por medio, el gran Henry. No hay divorcio sencillo, sin embargo, en ‘Marriage Story’ todo se complica. Los abogados hacen su peor parte —lo que les toca—, mientras Nicole y Charlie terminan por enfrentarse y quebrarse. Estamos ante una pareja que se disuelve, una pareja que se rompe, y una pareja que se daña.

Vemos así cómo la negligencia de una de las partes (Nicole) bloquea lo que pudo ser un buen salvavidas: la terapia de pareja. A menudo, se cree que a terapia van los que están ‘locos’. Falso. Hoy, las terapias son salvadoras, tanto para una persona como para dos que se aman, se amaron o no saben si tiene sentido continuar juntos. Más allá de mantener la relación, es posible que esta ayuda habría hecho más fácil este proceso.

‘Marriage Story’ te sensibiliza también sobre cómo viven los hijos la separación de los padres. Por más esfuerzos de ambos, que aman a Henry, el pequeño afronta un proceso que los hijos de padres divorciados podemos comprender bien. Eso de estar en el centro, eso de ser parte de una disputa, y de la manipulación —si se quiere inconsciente— te deja heridas, sin duda.

La película te deja muchas lecciones, así no haya sido el propósito y no tenga que serlo. La importancia de hablar, de decirse las cosas de frente en una pareja y de no callar puede ser clave para que un amor funcione. El crecimiento profesional de una de las partes no debe anular al otro. El resentimiento es como la metástasis, se expande y destruye. Lo consume todo. Y así le pasó a Nicole, que de pronto por no ser lo suficientemente fuerte para enfrentar a Charlie acabó por odiar un matrimonio donde ambos sabían reconocer lo bueno de cada quien, como lo deja claro el inicio de la película.

‘Marriage Story’ es una gran película con actuaciones excepcionales. Tiene momentos brillantes como el instante en que Charlie canta ‘Being Alive’ con el alma plenamente desnuda. Vemos a un hombre roto, sensible, destrozado, y aterrado con la soledad. Nicole no la pasa mejor, sin embargo, retomar su vida, al lado de sus familiares, en su barrio, en su ciudad, hace que el nuevo camino sea menos tormentoso, menos solitario.

Hay secuencias, muchas en verdad, que me parecieron memorables. La pelea en los tribunales de los abogados, y los rostros incrédulos de los ‘exs’, es épica, dolorosamente cruel. Pero uno de los instantes que más desgarra es cuando los dos, frente a frente, al fin, discuten sobre lo que este divorcio estaba dejando. Entonces, aflora lo peor que a uno le habita cuando acaba un amor o afronta una desilusión. Esa rabia que te nubla, que te hace capaz de ofender a quien alguna vez fue lo mejor de tu vida. Charlie se quiebra, a los pies de Nicole. Y Nicole no puede evitar conmoverse, quizá porque en el fondo no ha dejado de amar a ese hombre del cual se enamoró en un segundo.

El éxito de la película radica en esa gran mirada a algo tan universal como el amor, donde no hay buenos o malos, blanco o negro, verdades o mentiras absolutas. Que te rompan el corazón es un dolor tan común que incluso los solteros parecen identificados con esta historia de amor-desamor.

El final es desolador. Charlie parece quedar más solo que Nicole, aunque ambos tienen al pequeño Henry cerca, y la rabia ha quedado atrás. Ese instante en que ella le amarra los pasadores de los zapatos a su ex puede pasar inadvertida, no obstante, en su delicadeza y sutileza puedes advertir que el amor cuando es amor se transforma en amistad, en un lazo imposible de romper. Lástima que para llegar a este punto, en ocasiones, haya que cruzar el camino de la ofensa, el reproche desmedido, las culpas no reconocidas, y hasta la agresión.

DATO:

* El retrato de Noah Baumbach sobre el divorcio encabeza las nominaciones a la 77ma entrega anual de los Globos de Oro con seis candidaturas, que incluyen Mejor Película de Drama.

* La película tiene 6 nominaciones al Oscar.

 

Fuente:Perú21