Me decía: Mis amigos primero y ellos fueron los primeros en tirarme la onda cuando él me negó.

Me decía: Mis amigos primero y ellos fueron los primeros en tirarme la onda cuando él me negó.

Suele suceder, se te cruza un espécimen en el camino que por cuestión de minutos te corta la respiración, te encanta y te vuelve loca el simple hecho de pensar que tú también le importas, solo que ese “le importas” te lo crees tú nada más.

 

Imagen: Weheartit

 

Sigues creyendo en corazones y cupido lanzándolos sobre el cielo, aparte de todo eso sigues ilusamente creyendo que eres la única en su vida y que mínimo ya toda su familia, conocidos y los más importante, sus amigos saben de tu existencia. Pero, luego de un centenar de cenas planeadas por ti, de salidas en grupo donde alguna excusa salía a relucir caes de golpe al enterarte que no eres más que su aventura de media noche.

 

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Entonces tu lucha de lugar con sus amigos solo te ubica en primera fila en la lista de conquista de ellos. Te preguntas en qué momento tu nombre se hizo público, si antes de que él te negara o después de que lo mandaras a la chingada. Pero, sabiendo que entre lobos no se pisan la cola y se ocultan todas las cosas, obvias a esa cuerda de ejemplares que tal vez buscan lo mismo que su gran amigo quiso pero no logro en ti, he aquí la mejor parte de toda esta lucha de lugares.

 

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Pero, una lucha que solo te coloca a ti en el primer lugar de tu vida, sin estorbos y holgazanes rondándote por doquier, y aunque sientas un gusto enorme al ver como ese antiguo ex –solo tú lo ves así- se carcome por verte sonreír sigues caminando de frente para ni tan siquiera voltear a ver a esa lista de cobardes.

 

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