Me desconecto del mundo como fuente de inspiración.

Hay días en los que me desconecto rotundamente de ese mundo que me acalora y me acelera el corazón. Porque aunque sea estrictamente necesario vivirlo para sentirnos vivo, existen momentos donde nos frustra y llena de ansiedad, por lo que se necesita cierta calma, un stop.

 

Y es esa calma la que nos llena de inspiración para seguir movilizando nuestros pies hacia adelante, es una pausa que filtra malestares, tormentas y todas esas cosas que nos llena la mente de basura para no dejarnos avanzar.

Es una pausa necesaria en nuestra vida, la justa y necesaria para tomar oxigeno mental. Porque necesariamente necesitamos de ese oxigeno lleno de calma para que nuestro cerebro vuelva a pensar, para que se reinicie y vuelva a ser aunque no el de un niño si el de una persona con salud mental.

 

Sacar el día a día de nuestra mente, esas circunstancias que nos fatigan de tan solo pensarlas, por ello desconectarse rotundamente del mundo y su tecnología es la mejor respuesta ante un mundo lleno de pesadez. Afloran las ideas y la inspiración, esa que necesitamos todos los días para seguir viviendo nuestra corta vida.

 

Por ello, me desconecto del mundo exterior cada vez que puedo y me sumerjo en el que he construido yo. Avanzo con cada respirar que le doy a mi mente, pues gracias a ella me inspiro para seguir paso a paso mis sueños y metas, esa es la única manera de darle descanso a un cerebro que nunca puede detenerse, solo hasta que llegue el día final.