Me duele que seas ajeno

No tienes una idea de cómo sufro viéndote fingir que no existo.

No tienes una idea de cómo sufro viéndote fingir que no existo. Cuando estamos en público, apenas y te enteras de mi presencia, es como si un vaho oscuro y tenebroso me rodeara para que tú no me vieras. Pero sé que no es cierto, nada me cubre, nada me esconde de ti porque simplemente no quieres verme, necesitas tener control de la situación ya que nadie por ningún motivo puede enterarse de que tú y yo mantenemos una relación ilícita.

Y aunque sé y supe desde un principio de qué iba lo nuestro, no pude evitar enamorarme absurdamente de ti, de un hombre al que no le importa si sufro o no con esta situación. Solo te interesa tenerme ahí, en las sombras.

 

 

Evidentemente he sido una tonta porque aunque me duele que seas ajeno, no soy capaz de dejarte

Evidentemente he sido una tonta porque aunque me duele que seas ajeno, no soy capaz de dejarte, no soy capaz de plantarme ante ti y decirte que decidas por mí. Me duele horrores verte de la mano con ella, presumiendo que tienes una vida perfecta, presumiendo que eres el mejor de los hombres al lado de la mejor de las mujeres mientras que yo me muero de celos en las sombras.

 

 

Me duele que seas ajeno porque me enamoré de quien no debía, me duele que seas ajeno porque caí en ti, en tus garras, ilusionada, creyendo que la dejarías por mí, creyendo que mis besos y mi amor bastaban para que pensarás compartir toda tu vida conmigo, pero me equivoqué y ya no sé cómo dar reversa, no sé cómo dejarte, no sé cómo liberarme, no sé cómo decirte adiós porque no quiero decirte adiós.

Me duele que seas ajeno porque desde aquí, desde las sombras, veo en ti todo lo que jamás podré obtener de ti.