Me encantan los dedos de sus pies.

Ese suave recorrido que hace por mis piernas me convierte en una niña indefensa y a su vez en la mujer con frió que pronto quiere entrar en calor.

 

Imagen: Weheartit

 

Son sus dedos, algo tan poco común en llamar mi atención, lo que se pasea entre mis piernas y debajo de las sabanas para hacerme entender que no estoy sola y que esa noche de frío entrare en calor junto a las piernas de un caballero.

Mis piernas se enredan con las suyas, se entrelazan como si ya se conociera de hace años atrás. Ahí estoy yo, perdida entre el calor y la humedad de unos besos que hacen me quiera involucrar aún más. Es una sensación extraña, pues quiero solo seamos uno.

 

Imagen: Weheartit

 

Me encantan los dedos de sus pies y como pasean ligeramente entre mis piernas, aunque sufra de unas cosquillas infernales él produce calma en mí con tan solo tocarme. Son esas diez pequeñas figuras sujetas a sus pies lo que de vez en cuando me roban unas cuantas risas y carcajadas. Es increíble cómo una persona te puede interesar tanto, hasta el punto de que detalles como estos te roben tanto tu atención.

Pero así es, sentir el suave recorrido subiendo entre mis piernas me regala comodidad y confort, a la vez se disipan ciertos deseos oscuros dentro de mí. Ya no soy yo, ya no pienso. Es el rose de sus dedos y el de sus labios quienes me llevan por el camino de la locura y de la aventura hacia lo incierto.

 

Imagen: Weheartit