Me gustas en las buenas, en las malas y con tu cuerpo entre mis sabanas.

Me gustas así, tal cual y como eres.

Tan imperfecto y con miles de defectos que hace no parezcas tan genial. Porque cuando un alma es tan ordinaria y silvestre como la tuya, la mía se estremece al conocer, al conocer cada parte que hay en ti, cada suspiro por alegría y cada lagrima por tristeza.

 

Imagen: Weheartit.

 

Porque me gustas en las buenas y en las malas, cuando tus ojos se cristalizan tras la ventana, y así como me gustas te quiero solo para mí. Me gusta la suavidad de tu piel que incluso algunas veces me causa miedo, la que se ve perfecta empapada con las sabanas de mi habitación, incluso con esas que algunas veces dejo sobre el sofá de la sala, en la que muchas veces hemos compartido en conversaciones con amigos.

 

Imagen: Aminoapps.

 

Conversaciones en la que aparentamos discreción y seriedad, felicidad e incluso dolencia, porque solo nosotros nos conocemos tal cual y como en realidad somos, conozco circunstancias de tu vida que llegan a tu mente como un triste recuerdo, y otras pocas que te dibujan esa curvatura que me encanta. Porque incluso cuando por la línea de tu pecho se deslizan mis sabanas puedo ver como de inmediato tu rostro cambia.

 

Imagen: Weheartit.

 

Entonces entendí, que de pronto encontré a otra persona con tantas cicatrices como las mías, con recuerdos especiales guardados en su memoria. Conocí su manera de amar en las buenas y en las malas, cuando las lágrimas se apoderan de ambos y nuestros cuerpos se envuelven bajo las sabanas.