Me haces falta tú, me hace falta tu esencia.

Me dijo: Me haces falta tú, me hace falta tu esencia. Entonces por mi cabeza pasaron esos momentos amargos en los que extrañe su presencia y él no estaba con su “esencia” junto a mí.

 

 

Parece ser que el género masculino, tiene en su genética un tipo de alarma que le hace recordar, en ciertos momentos de soledad lo que tuvieron cerca y perdieron por cabr%$&s. Pero en fin, resulta de gran satisfacción que luego, y también por arte de magia aparezcan aclamando tu presencia.

 

 

Por eso, soy partidaria de, valorar cuando se tiene para no llorar y extrañar luego lo perdido.  Por otro lado, ahí estamos nosotras sintiéndonos aludidas cuando escuchamos frases como estas, o nos son enviadas por alguna red social. Algo en el fondo, nos hace sentirnos atraídas de nuevo, sonsacadas por un hombre que hace rato que dejo de existir a nuestro lado.

 

 

Un hombre que incluso ya tiene un nuevo aroma de mujer a su lado, pero parece recordó ese que una vez tuvo. El que le brinde yo mientras dormíamos juntos, el que compartimos mientras el cocinaba en mi departamento, el que le entregué sin preguntar, pues estaba segura de lo que hacía, a pesar de que era un poco fría.

 

 

Pero él no entendió cómo brindarme el calor que yo merecía, no se adaptó y mucho menos comprendió lo que era yo. Por esta razón me aleje sin pensarlo mucho, pues no quería involucrar al corazón, y él también ayudo un poco alejándose de mis brazos. Y ahora de la nada aparece de nuevo en mi vida, con el parafraseo entre sus dedos y tal vez con el alma vacía.