Me llena la mente de palabras.

… palabras que ya he escuchado antes, los mismos diálogos, letras rebuscadas dentro de un diario con esencia masculina.

 

Imagen: Weheartit

 

Llega de la nada queriendo llenar mi mente de propuestas, que según él están llenas de buenas intenciones. Pero, como siempre y por toda la trayectoria recorrida por esta mortal sé, son intenciones disfrazadas de caperucita roja pero con ganas de devorar como el lobo feroz.

 

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Me quiere llenar la mente y el corazón de palabras vanas, que puede de un cien tener un uno por ciento de verdad. Sin embargo mi manera de pensar y los antecedentes de otros fulanos me han convertido en una mujer desconfiada. Por muchos sentimientos y supuestas verdades de por medio existe algo muy en el fondo que sigue dudando.

 

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La vida ha transformado esa parte dulce en algo lleno de inseguridades y temores. Temor por caer en la lastima de otros, sencillamente mi orgullo también entra en juego y antes de que alguien llegue con palabras bajo su manga yo me adelanto en el proceso. Y es que nosotras también podemos usar las vocales a nuestro favor para obtener lo que queramos, el cómo, cuándo y dónde de todo eso; que quizás a ellos no les importe pues eso de corazones rotos lo superan más fácilmente.

 

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De algo si estoy completamente segura, mi mente está tan pero tan saturada de oraciones y palabras rebuscadas que su discurso ya es un paseo para mí. Y por más de que intente arrastrarme con sus bonitos gestos, esas palabras lo echaran todo a perder.

 

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