Me muerdo los labios para no gritar tu nombre.

Porque no siempre este gesto es sinónimo de tentación y deseo, a veces, solo a veces muerdo mis labios para no gritar el nombre de alguien más.

El de esa persona que aún se pasea por mi mente, el que trae consigo todos los recuerdos de un amor fugaz pero grandioso, de ese individuo con el que una vez le falto ropa a mi cuerpo y a mi alma, porque tan solo pronunciar su nombre ocasiona en mi unos escalofríos enormes y unas ganas de salir corriendo a buscarle.

 

Imagen: Pinterest

 

Pero, sigo por un instante mordiendo mis labios para no causar una conmoción, aunque por dentro ya la tenga desde hace años. Así me mantengo, mostrando serenidad ante un público que sabe que me quemo por dentro, frente a otra esencia masculina que está seguro no poder cubrir las expectativas de un amor que aún no dejo ir, al que no quiero lastimar pronunciado el nombre de otro.

 

Imagen: Pinterest

 

Prefiero morderme los labios y reprimir mi alma, antes que dejar en visto una de mis mayores debilidades, ese alguien que con tan solo pronunciar las seis letras en su nombre me coloca la piel de gallina. El que estoy segura está leyendo parte de estas letras y automáticamente una sonrisa se disipa en su rostro, como esa terrible sensación de saber que es él pero no poder hacer nada, pues sé, también se muerde sus labios para que mi nombre no se escape mientras está en compañía de otra esencia femenina que tampoco podrá alcanzar todo lo que yo logre en él.

 

Imagen: Pinterest