Me perdiste y ya está.

De nada sirven los arrepentimientos y las palabras de perdón, solo las acepto porque no soy mujer de rencores.

Desde ya hace un tiempo me venia planteando la idea de que no eras para mí,  mantenerme al margen era casi misión imposible, siempre le arrojaba toda la culpa al destino, y muy en el fondo me sentía a gusto de que así fuese, que era él acercándonos lentamente hasta convertirnos en solo uno pero ese espejismo mental sencillamente ya lo arroje a la basura.

 

Imagen: Weheartit

 

Me canse de tanta espera, más de una década permanecí aquí parada esperando por un poco más de tu tiempo, quizás un domingo de helados o un viernes de baile, tú sencillamente solo me mareabas con un poco de tus sobras sentimentales y yo las aceptaba porque estaba enamorada.

 

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Me mantuve siempre aquí disponible para cuando aparecieras y a pesar de que otros me rondaban yo me mantenía esperando a que solo tu llegaras. Sí, muchos labios besé y con otros tantos mezcle mi piel y aunque nuestro encuentro amoroso solo fue una vez no lo cambiaría por los anteriores, sin embargo doy gracias a mi fuerza de voluntad que pude retener mi cuerpo cuando solo quería ser saciado por el tuyo.

 

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Y hoy llegas a remendar lo que un día rompiste con una sonrisa cínica acompañada de una seguridad increíble pensando que yo cedería ante ti, pues no; mi paciencia llego a su punto final. Ya no era la persona condescendiente que yo misma creía ser, me coloque los ovarios en el puesto y mande mis sentimientos a una esquina de mi mente. ¡Me perdiste y ya está!

 

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