Mi venganza es seguir viva y guapa.

Muchos piensan que después de una ruptura o de haber tocado el suelo, quedaremos despechadas o derrumbadas por completo. Puede que esto ocurra solo por un momento, sentir como todo se nos viene encima y no poder salir de eso.

 

Sentir que nos apagamos y de alguna u otra forma querer vengarnos. Algunas toman caminos turbulentos que no son una u otra cosa que una locura, hacen desastres por querer hacer justicia algo que ellas creen merecen, sin importar a quien se llevan de frente por todo esto.

 

Pero, existimos unas pocas o tal vez este equivocada en cantidad, las que entendimos que la mejor venganza es seguir respirando sin importar que suceda, levantarse, cercarse las lágrimas y colocarle la cara al sol sin olvidarse del bloqueador solar. Decidimos entonces, convertirnos en mujeres más guapas de lo que éramos, pasar la página y tal vez hacer una que otra renovación.

 

Sentirnos más vivas y renovadas que nunca, porque entendimos que lo mejor fue lo que sucedió, pus todas esas acciones tituladas como venganza no son más que una pérdida de tiempo y desgaste de viva que nos acerca más a la vejez, cosa que ninguna de nosotras queremos. Por ello encontramos la mejor forma de hacer justicia con nosotras mismas, sentir que el viento nos toca la piel, aventurarnos más de lo que éramos y vivir entonces nuevas experiencias, andar y andar por la vida conociendo lo mejor e incluso lo peor que nos puede brindar.

 

La mejor venganza entonces si así queremos llamarla, es colocarnos más guapa de lo que éramos entonces, para que nos observen y de alguna manera piensen de lo que se perdieron.