Muchos se dedican a buscar la persona correcta, en vez de trabajar por ser correctos ellos mismos.

De muchos de ellos está hecho el mundo. Incluso algunos caímos en ese error en algún momento de nuestra vida. Nos dedicamos incansablemente en buscar la persona correcta, sin antes percatarnos nosotros mismos de ser una.

 

Con lo bien que es andar por ahí con la conciencia tranquila y la mente enfocada solo en lo que importa, en uno mismo y en esas personas que están a nuestro alrededor y que muchas veces y de manera injusta dejamos ahí. Pero aprendimos, aunque muchos aun sigan buscando una perfección que poco existe, podría decir que ni si quiera existe.

 

Muchas de esas personas pierden su vida en el tiempo, dejándose llevar por una perspectiva de persona que tal vez solo se vean en las películas, que de alguna manera llegue a su vida con un ramo de rosas para hacerlos felices sin haber trabajado mucho en eso, pues pretenden también tocar el cielo con las manos.

 

Es sencillo, la persona correcta no  existirá a menos de que trabajes primero en ser una de ese tipo, y aunque no exista alguien correcto, sí la persona que puede hacer de tu vida algo más natural, algo completamente tú y es eso precisamente lo que la convierte en correcta para ti sin importar lo que piensen o digan los demás. Pero, hasta que no trabajes en ti primero el resto será solo tiempo invertido aunque no perdido, pues cada quien obtiene lo que merece y de ser así, obtendrás a esa persona que te puede hacer muy feliz.