Nada es perfecto, por eso el lápiz tiene borrador.

Así como se lee. Por más de que queramos tener todo bajo total control y perfección, eso no existe; que se entienda NO EXISTE.

 

Las cosas hay que dejarlas fluir que ocurran siempre y cuando su cauce se los permita, está bien tratar de priorizar un poco y querer que todo lleve un poco de control, pro no excederse. Los errores existen por naturaleza, y debe ser así no hay más para dónde agarrar.

 

Porque nuestra vida también tiene un borrador, que a pesar de no eliminar por completo la huella o cicatriz nos permite ser aún mejor, y eso es lo realmente bueno en todo esto. Aprender de eso que sucedió y ya, no aferrarse por completo y mucho menos ahogarse en las lágrimas que corren bajo nuestros ojos.

 

Nada es perfecto y lo debemos valorar así, incluso las cosas más graves tienen una solución y dejan una gran enseñanza que nos convierte en alguien diferente, son errores que nos hacen madurar, los que no se borran, suceden y ya. La perfección no es más que un espejismo que creemos crearnos en nuestro cerebro, está ahí para atormentarnos y convertirnos esclavos de los demás.

 

Pero no lo permitas, no dejes que la perfección se adueñe de ti; no existe y esa es toda la verdad. Tienes que verlo de esta manera, tu vida también tiene un borrador que no se gasta pues siempre va a estar ahí, y es algo que también debes aprender a agradecer.