Ni las matemáticas me quitan de nuestro destino.

No creía en el destino, más sino solo en las buenas decisiones.

Pero, por más de que quise siempre ser franca con mis elecciones algo muy peculiar me hizo cambiar de camino, algo a lo que yo llamo destino, no sé cómo lo llamen los demás.

Un destino que me ha movido en todos los sentidos, que me afirma cada día más que somos dos en uno y que de repente se suma alguien más. Aunque confié plenamente en las matemáticas, sé que ni ellas me podar restar de tu camino, pues algo más grande te coloco en mi presente para incluso quitarme a alguien más.

A terceros que no lograron valorar por ambas partes lo que los dos llevamos dentro, nos sumaron y trataron de multiplicar, absorbiendo de nosotros lo más preciado que llevamos dentro.

Un amor que el destino cobró como suyo y nos mezcló en el mismo sendero, nos arrastró por las mismas rutas y al mismo hogar, nos sacó sonrisas miradas cruzadas y por fin un beso con el que se empezó a construir algo más.

Y hoy, después de un sube y bajas de cuestionamientos, aquí seguimos construyendo algo nuevo y verdadero, algo solo nuestro, único y especial. Algo para lo que solo se necesita sumas, sin lágrimas y mucho menos lamentos como los que veníamos de pasar. Algo donde podamos ser solo nosotros sin la ayuda de alguien más, pues somos uno con el otro creciendo y fortaleciendo los muros aunque nos quieran derrumbar. Y es que estoy totalmente segura que fue el destino quien colaboro para que se sumaran nuestros caminos.