Ni nos tuvimos, ni nos perdimos. Ni siquiera sé, si nos quisimos.

Me detengo a pensar por un momento qué sería de todos nosotros si no nos complicáramos tanto con esto del “amor”. Si dejáramos de colocarle tanto empeño al romance y quizás más a nuestros proyectos, sueños o simplemente a vivir cada día. Entonces, luego reacciono y me respondo, no estaríamos vivos.

 

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Nuestro corazón no tendría nada que enviarle al cerebro, solo nuestros pies se moverían y nuestros pulmones actuarían por inercia. Necesitamos emociones, sentirnos mal e incluso bien al mismo tiempo. Tener ese dolor en el pecho y en la memoria, así perdure con el tiempo, pues es una evidencia de que estamos viviendo.

 

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Solo que a veces eso que hace nuestro corazón envié mensajes, y que nos sintamos bien, no sabemos en realidad si en algún momento formo verdaderamente parte de nuestra existencia o si fue algo imaginario. Y a veces es mejor que sea así, tal vez involucraste lo suficiente como para llegar a esta conclusión.

 

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Entender que no todo el tiempo podemos obtener lo que deseamos, y que tampoco podemos perder algo que no fue nuestro, y eso sucedió contigo. Fuiste intermitente en mi vida, solo estuve al tanto de cuándo entraste pero de ahí en adelante le perdí el rastro a esto que quise llamar “destino”. Fuimos así uno para el otro, como una estrella fugaz, no entendimos cómo querernos de verdad y cómo mantener uno al lado del otro, después de tanto tiempo ni si quiera sé si llegamos a querernos en realidad.

 

Imagen: Weheartit.