Nicotina y humo luego de unos minutos de desenfreno.

La típica escena de película. Esa donde algunos de los protagonistas termina por encender un cigarrillo después de una larga jornada llena de caricias, besos, gritos y placer.

 

Imagen: Weheartit

 

Tal parece que algunos lo hacen por costumbre, otros por personalidad y el poco restante por… ya saben, colocarle creatividad a la cuestión. Pero, detrás de esto quizás exista una explicación un poco más científica.

Luego de leer varios post encontré, algunos lo hacen sencillamente por placer, según por sentir un momento de relajación luego de una alta jornada de ejercicio corporal. Pero tal parece que esto va más allá de algo físico, pues también según un estudio realizado en España, de igual forma difiere mucho del tipo de personalidad o el estado de la persona.

 

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Me explico, las personas solteras con ese espíritu de aventura tienden a fumar debido a que toman el momento como un estado de relajación propio, con carencia de responsabilidad, tal parece que forma parte de su disco duro las situaciones a corto plazo, por lo que fumar y el sexo forma parte de ello.

 

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Si nos detenemos a pensar, esto ocurre más en las relaciones abiertas, mientras no existen compromisos de por medio. Quizás la mayoría de fumadores que se encuentran sin pareja toman esos minutos con la nicotina como un momento de victoria. Mientras que los ya enamorados lo hacen por satisfacción.

 

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A mi parecer, es más una escena de película disfrazada en nuestro subconsciente. Y es que luego de nuestra puesta en escena dentro de las sabanas buscamos un cierre del show fenomenal, tal cual como escena de película.

 

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