No es cuestión de dinero, es cuestión de actitud.

Si es cierto que el dinero abre muchas puertas, y de alguna u otra manera nos mantiene ahí, al margen de querer y querer más para sentirnos bien, o algo así lo llama la humanidad.

 

Pero no todo el tiempo el dinero vale la pena en lo absoluto, se necesita más que eso. Y si es cierto que un hombre influyente igual influye en nosotras, nos llena de detalles, regalos de lujo y uno que otro capricho que sale de nuestra boca, pero en ocasiones ni todo el dinero del mundo puede hacer que caigamos rendidas ante sus pues.

 

Actitud, de eso se trata; de esa manera atrevida en la que nos conquistan y nos mantienen ahí en suspenso atraídas y sin ninguna intención de querernos soltar. Hay hombres así, que envuelven con su forma de ser, son sumamente atrayentes y sensuales, a tal punto que nos enloquecen.

 

Puede que no tengan todo el dinero del mundo para llenarnos de regalos e invitaciones a sitios de lujo, pero son sus palabras acciones las que nos derrumban fácilmente sobre sus camas, nos mantienen ahí desnudándonos incluso hasta el alma. Y vaya que los admiro por tener magia y una atractiva personalidad, aunque ya estén pasando a peligro de extinción por haber pocos así. De encontrar alguno no lo dejes ir, a menos que te haga una mala jugada, porque aunque el dinero nos nuble un poco si no existe alguien detrás con una buena actitud y personalidad al final no importará nada.