No es solo mi cuerpo, mi alma también huele a ti.

Aunque creas y pienses que solo mi cuerpo está impregnado con tu aroma, te informo que mi alma tiene colgado en todas partes tu retrato y también sobre él todo tú aroma revoloteando.

 

De alguna u otra forma, me marcaste y a tu modo, hiciste de mi todo lo que se te apeteció y aunado a eso te impregnaste en mi alma dejando tus huellas regadas como acuarela cobre el tapiz. Sí, estas ahí y en cada parte para dejarme muy en claro quién eres y porqué me buscaste, y es que estoy segura que tu presencia en mi camino no fue mera casualidad, hay algo más oculto que me hace amarte una y otra vez más.

 

No es solo mi cuerpo el que está completamente vulnerable a ti, es algo más grande y complejo lo que me hace recordarte a cada momento, porque en él se quedó impregnada tu piel, pero en mi alma el olor me hace frecuentar a cada momento tu retrato.

 

Es increíble cómo alguien se puede incorporar tanto en tu vida, sin ni siquiera pedir permiso para eso o aunque sea preguntarte. No es solo el cuerpo quien se lleva toda la culpa en esto, pues también la mente hace su mayor parte. Para ser más precisa, es todo jugando a tu favor, me atrevería a decir que se coloca en mi contra para provocarme conmoción.

 

Una mezcla, todo está contra mí; es tu responsabilidad entonces sacudir mi vida como lo has hecho hasta ahora. Te hago responsable de todo lo que provocas en mi cuerpo y alma sin control.