No soy fría, solo estoy un poco dañada

Un día me lastimaron tanto que no tuve más opción que cerrar mi corazón.

Un día amé tanto a una persona que no supo qué hacer con todo el amor  que le entregue y decidió que destrozar mi corazón era lo mejor. No le importó hacerlo trizas, y yo no tuve más opción, junté cada pedazo y lo armé nuevamente, desde entonces me prohibí que alguien volviera a entrar a mi mente. Por eso es que la gente me juzga y me señalan como ¨fría¨, sin saber que un día amé y aunque sigo un poco dañada, continúo de pie. Deberían llamarme ¡valiente!

Imagen: Pinterest

Es curioso como las personas son capaces de juzgar tan fácilmente pero se toman el tiempo de conocer la historia de vida de quien han decidido criticar y conocer realmente que hay detrás. Y es que las personas más señaladas son aquellas a las que les cuesta trabajo demostrar sus sentimientos. Aquellas que no sonríen fácilmente o que no demuestran mucho afecto. Aquellas a las que les es muy difícil abrir o dejar entrar a alguien a su corazón. Las que no suelen perder la razón con cualquier persona. ¡Ésta es mi historia! Y sé que como muchas en algún momento tuvimos ilusiones y sueños de a montones y alguien despiadadamente decidió romper nuestro corazón.

No le importó estar en él, simplemente decidió enamorarlo y de la nada dejarlo. Se marchó dejándonos sin ganas de sonreír, sin la ilusión o la esperanza de volver a ser feliz. Creo firmemente que el tiempo todo lo cura, pero en ocasiones quedan cicatrices que duelen y a veces sangran nuevamente.

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Pero gracias al transcurso del calendario he podido ponerme nuevamente de pie ¡No fue fácil! Pero lo logré. Armé aquel corazón que un día entregué y sé que poco a poco lo reconstruiré y es que aún quedan pequeños pozos que yo misma llenaré.

Y es que ya no soy de las que esperan que hagan algo por ellas, porque aprendí que nadie hará por mí lo que yo no haga. Y sé que a veces suele parecer que nada me importa, pero eso no es así. Me volví fría por fuera pero mi corazón continúa siendo cálido.

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Continúo teniendo un alma bondadosa y noble. Continúo con un puñado de sueños e ilusiones pero escondidas en mi interior. Ahora nada es como antes, ahora no es tan sencillo y fácil que entregue mi amor. Y es que si algo aprendí es que no todos merecen el amor que les puedo brindar, solo lo merecen aquellos que también me puedan amar.

No puedo ni quiero culpar a nadie. He tenido muchos errores y he asumido las consecuencias de mis actos. He creído amar tanto sin saber que primero debía amarme a mí misma y no recibir menos de lo que yo ofrecía, mucho menos conformarme.

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Y a pesar del daño puedo decir que no me arrepiento de entregarme. Porque descubrí lo valiosa que soy y la gran capacidad que tengo de amar. Me gusta ser el tipo de mujer que no se da a medias, que entrega todo a manos llenas. ¡Si, lo sé, por eso he salido lastimada! Pero cada herida me ha hecho más fuerte y cada cicatriz me recuerda que he sido valiente. Más valiente de lo que creía que podía ser.