No hay nada más peligroso que una persona aburrida.

No tener absolutamente nada que hacer con su día, estar a la intemperie del aburrimiento y el ocio. Y si a eso le sumamos la persona por la cual se siente atraída, peligro seguro.

 

Imagen: Pinterest.

 

Creo que no existe un peligro similar a este, verse provocado por la presencia de alguien más, a expensas de que lo más delicioso que existe entre dos personas existe. Es como si la imaginación se colocara de acuerdo con el aburrimiento y planearan un juego íntimo los dos, las escondidas, mezclado con la “botellita” y  verdad o truco, un cruce con tal de darle algo diferente a ese aburrimiento.

 

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Algunos de los síntomas, es un pequeño escalofrío que se apodera de las piernas, fatiga de dormir solo(a), ojos cansados de observar siempre las mismas paredes en vez de estar sobre ellas. Sí, es un terrible aburrimiento que se apodera de cada una de nuestras células y que mientras más se acumule, más peligroso se vuelve.

 

Imagen: Tumblr.

 

Así de peligroso es, tan a expensas de que algo lo haga salir de esa monotonía y nunca más volver. Porque así queremos que sea, y una vez que nos envuelve y fatiga se vuelve peligroso. Un peligro inminente pero delicioso, al asecho, esperando que se activen todas las alarmas en él, que los sentidos se conviertan en los principales causantes manejando dos cuerpos sedientos por perder el control.

 

Imagen: Pinterest.

 

Porque una vez que sales de ese aburrimiento, no querrás volver a entrar, y si lo haces es con el fin de acabar en la misma conclusión. Un persona que se convierte peligrosa al verse aburrida.