No me toques a menos que ames mis espinas.

Es insólito como nos doblamos ante los demás, y muchos no lo hacen. Nos convertimos en personas condescendientes aceptando el pasado de alguien, porque simplemente no nos importa, cada quien es dueño de su vida y el amor sencillamente nos deja hacer a un lado ese montón de sentimientos rotos.

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Y es que a la amiga de una amiga le sucedió algo similar, llena de un pasado con espinas conoció al hombre que según ella “Es el hombre de sus sueños” quizás el pasado de ambos los atrajo fácilmente uno al otro. Solo que él no estuvo de acuerdo con muchas cosas, demonios del pasado de ella que solo él le reprochaba las veces que quería.

 

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A pesar de la atracción, el gusto, el cariño y los reproches de ese hombre ella seguía ahí; perseverante ante un sujeto que no veía el presente y el futuro si no un pasado ajeno que ni siquiera le pertenecía. Por eso, luego de un tiempo y de múltiples decepciones esa amiga de mi amiga decidió alejarse llena de más espinas.

 

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No es solo una historia, sino una realidad el día a día ¿Qué importa si la persona que aparece está llena de un pasado oscuro? Al final todos absolutamente todos tenemos un pasado sombrío que preferimos mantener en reserva. La madurez definitivamente es una virtud que solo pocos tienen y esa amiga era una, sin embargo el hombre de sus sueños como ella solía decir se transformó en el juez de su vida, en una espina más que pasa a ser parte de ese pasado. Quien te quiere, te querrá rota, con o sin espinas pero así te aceptara.

Si no estas dispuesto amar las espinas de otra persona, mejor no la toques.

 

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