No muerdo, a menos que tú quieras.

Haré todo lo que por bien me parezca, me mantendré al margen y en silencio. Seré como la brisa que se escapa entre tus cabellos negros en una noche oscura. Sigilosa me mantendré, como una suave y tierna mascota; pero eso solo se mantendrá así hasta que decidas cambiar de idioma.

 

Imagen: Weheartit

 

Cuando tú quieras yo también querré, cuando te decidas yo aún estaré; a menos que pienses lo contrario yo me marcharé. Mientras la luz se apague sola yo estaré presente, tranquila pero al margen de encender la llama que existe en ti, la que me vuelve loca y me enciende a cien.

Y una vez más te lo diré “Yo no muerdo” pero puedo cambiar de opinión si tú lo haces, soy sincera y es que las ganas no están ausentes. Siempre está presente ese gusto exquisito en mí, esas ganas de conocer cada rincón de tu piel, empezando por tu mentón.

 

Imagen: Weheartit

 

Mis ganas por ti sencillamente no se quitan, se acumula. Lo repito “No muerdo” pero contigo a mi lado es casi imposible retroceder, aun así me mantengo calmada, tranquilizando mentalmente a la fiera que hay en mí, esa que desea con locura comer de tu piel.

Me sujeto a los besos que salen de mi boca esperando no ser sujetos a unos dientes que prefieren tener acción, es un tanto complicado mantenerse al margen y no poder dejar escapar lo que vive en mí. Ahí estoy y así sigo, con las ganas sumando en una boleta a tu nombre esperando hasta que tú quieras.

 

Imagen: Weheartit