No necesito de sobre nombres ni vivir de lo que no es mío.

Existen tantas mujeres por ahí viviendo de apariencias que ni ellas mismas se creen, no es por denigrar a mi genero pero debo ser sincera en esto.

 

Para qué pasarse la vida viviendo de apariencias fingidas, incluso de un falso nombre si muy bien se tiene uno propio que aparece en nuestro documento de identificación. No le veo sentido crearse un mundo imaginario donde viva uno mismo a expensas de lo que ocurra en el mundo exterior, escapar de la realidad no es más que un daño ocasionado por uno mismo.

 

Creerse económicamente millonaria cuando en realidad no es así, dibujarse una vida llena de fantasías y felicidad cuando ni siquiera se vive así, es tan absurdo andas por ahí viviendo de las apariencias mientras se pisan unas cuantas vidas. Porque lo peor es precisamente esto, pisar la vida de quienes nos aman, solo porque se nos da la gana.

 

Simular una vida de encanto por las redes sociales cuando la realidad  es muy distinta, vivir del cabello, las uñas y el cuerpo cuando quizás los hijos tiene apariencia de pordioseros. Yo no creía que existieran mujeres así, pero la vida me ha presentado unas cuantas, y sé que como esas hay millones regadas por ahí contaminando la ciudad, porque por muy cruel que suene, una mujer que valora más la fantasía de su vida y su apariencia personal que sus propios hijos, no contribuye para nada y lo que único que hace es robarnos el aire para respirar.

 

Entonces, para qué vivir de las apariencias, de falsos nombres y apodos de princesa alcohólica de Disney. Se agradece poner más los pies en la tierra o por lo menos los sentidos en su lugar.