No olvides esto: Perro es perro y donde le sirvan come.

 

La gran mentira que nosotras mismas nos queremos hacer creer es que ese hombre que una vez fue parte de nuestra vida pero dejo de serlo en su momento por alguna infidelidad, ya no lo volverá hacer.

 

Imagen: Weheartit

 

No es mentira que las segundas oportunidades existen, que es bueno perdonar y…bla bla bla pero una cosa es reconocer la falla del otro y otra muy diferente entenderla pero hacer cómo si nunca hubiese ocurrido. Y no es que debamos mantener el rencor a flor de piel, pero si recordar que valemos más que suficiente para seguir al lado de un hombre que cuando tuvo su momento no nos valoró engañándonos con otra.

 

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Quién dice que si lo hizo una vez no lo hará una segunda o quizás tercera vez, y es que el ser humano está acostumbrado a las repeticiones involuntarias, pero la infidelidad de “involuntario” no tiene nada. Un hombre que está acostumbrado a andar como las abejas de flor en flor sencillamente no cambiara y si lo hace puede que de verdad este enamorado, de lo contrario no nades en contra de la corriente.

 

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Es de suponer que la mayoría de nosotras pasa por algún tipo de evento como este, algunas pasan la página; incluso arrancan la hoja, pero quien está completamente enamorada da segundas y hasta terceras oportunidades, y lo peor llenan su boca diciendo “ese hombre es mío” o “yo soy la oficial” si, la oficialmente engañada.

 

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Lo que más tristeza da, es que cataloguemos a esos infieles como esos bonitos animales que nos dibujan una sonrisa en el rostro por su peculiaridad. Pero, sin mentira alguna hombre es hombre y donde le sirvan come, caen redondos ante las insinuaciones y provocaciones porque al fin y al cabo tienen un instinto animal feroz y reconociéndolo a nosotras eso nos encanta.

 

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