No sé qué sucede, pero cada día me levanto más atractiva.

Es inevitable no sentirme más bonita, atrevida y sensual cada vez que me levanto.

 

Imagen: Weheartit

 

Creo que mi cuerpo trabajo toda la noche en su regeneración o tal vez eso de los vinos y los quesos también aplica conmigo. A pesar de que una vez al mes mis hormonas hacen estragos con mi cuerpo,  la mayoría de días me siento divinamente perfecta. En mi ese patito feo se desarrolló hasta convertirse en un elegante cisne.

 

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Al despertar y dirigirme solo en camisa a la cocina es inevitable que el frío empiece a subir por mis piernas, creo que incluso el ambiente y la temperatura se muestran cautivados por mí y no dejan de rosar mi piel y colocar mis bellos de punta. Soy la hermosa mujer que inclusive con su cabello hecho un desastre el espejo se enamora de ella.

 

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Y esto peligrosamente va subiendo de nivel, pero es un peligro tranquilo pues por dentro sigo siendo la misma solo que un poco más optimista. Y es que con el tiempo he aprendido qué reflejo lo que pienso y siento, eso que muchos llamarían buena vibra yo le sumaria “energía” y sí, es una energía que cautiva, incluso lo hace conmigo.

 

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Y no sé qué sucede, simplemente ocurre algo en mí. Muchos me preguntan si utilizo algún cosmético o un ritual de juventud –como si eso lo mejorara todo- pero no, estoy absolutamente segura que ese cambio frecuente es producto de mi buena y tranquila manera de pensar, para despertar cada día más atractiva.

 

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