Yo no te robaré un beso, haré que mueras por uno.

 

No soy de las que se insinúan, las que pintan sus labios de rojo pasión, mucho menos río con terquedad esperando ser observada por el hombre que me gusta. Soy de las que oyen en silencio cada palabra que sale de tu boca y busca la respuesta correcta, estoy hecha de acciones y palabras de todo tipo pues mi personalidad es a todo terreno.

 

Imagen: Weheartit

 

Desde muy joven creí que no atraía a ningún chico porque no era igual al resto de mi edad, no me preocupaba por usar esmalte de uñas y menos por colorear mis labios. Cuando un chico me gustaba trataba de huir y llamar su atención a la vez, solo que no sabía cómo. Veía cómo todas las demás perseguían con mensajes y cartas de amor a los chavos, cada una era la imitación de la otra en sintonía con lo que estaba de moda.

 

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Luego entendí que no era yo, sencillamente para mí no era una victoria ir detrás del sexo opuesto. Me mantenía al margen y sí; existieron unos pocos que se acercaron a mí porque vieron algo que las demás no eran. Me convertí en una mujer buscada, más no buscona. Nunca cometí la torpeza de buscar a un hombre si este me gustaba, la única vez que lo hice todo término increíblemente mal, él ocupo una gran parte de mí y fue un tanto difícil sacarlo de mi mundo.

 

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Lo cierto es que sé que hay muchas de mi tipo, mujeres orgullosas y sarcásticas que no cederán fácilmente a los encantos de un hombre –aunque por dentro se mueran de ganas- por fuera existe una coraza más fuerte que hará que él solo se acerque, no mendigaremos besos ni caricias pues la simplicidad de nuestra personalidad hará que se muerdan los labios por robarnos un beso. Son ellos los que se ven atraídos y sacan a pasear sus dotes de cortejo pues para nosotras es más fácil coquetear con palabras llevando a otro nivel las acciones.

 

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