No tengas miedo, ten ganas.

Las suficientes para que el miedo quede a un lado.

 

Toma todo ese coraje que corre por tus venas y conviértelo en el porcentaje correcto para que el miedo se caiga de tu cama, ese tan insípido y gris obstáculo que incluso duerme contigo queriendo restarle energías y esperanzas a tu vida.

 

Se vale sentir un poco de temor, vivir en lo incierto por un periodo de tiempo pues esto es algo que nos forja en el camino, pero no te conviertas en un esclavo de ese terror, si lo que quieres es triunfar en la vida.

Avanza todo lo que puedas, y hasta donde tu fortaleza te lo permita; deja a un lado esos pensamientos oscuros que aparecen en tu mente queriendo tocar tu vida, y aunque esto ocurra cierra las puestas de tu presente antes de que pueda afectar por completo tu futuro.

 

Y vive, vive lo más que puedas ese presente, no tengas miedo incluso de quebrarte o de tropezar, esos momentos que llegan también te enseñan incluso amar. Mientras tanto, ten ganas, las suficientes para avanzar y cumplir todo lo que quieres, tus sueños y metas, eso que quieres lograr.

 

Ama, trabaja y lucha con ganas en cada fase de tu vida, solo se vale derrumbarse por un instante pero no quedarse ahí toda la vida. Y aunque el miedo se quiera propagar, no le dejes ganar jamás. Vale la pena echarle todas las ganas a la vida, más cuando solo se tiene una y no hay otra salida, solo vivirla y agradecer por ello.