Ojalá que cuando tú puedas, ya yo no quiera.

Esta es la historia de dos personas, una que no sabía lo que quería ni lo que tenía y otra con todas las cosas claras en su mente.

 

Suele suceder, andar por ahí y enamorarse irrefutablemente de alguien que no sabe lo que quiere, de una persona intermitente y que solo aparece cuando ella quiere. Un alma que no lucha por lo que realmente cree, aunque sabe que por dentro muer por ser parte de la vida de esa otra persona.

 

Una persona que sabe muy bien lo que quiere, aunque a veces se deje derrumbar por ese amor. La que dedica tiempo y parte de su vida a un querer que lastimosamente parece ser a medias pues no sabe lo que tiene.

 

Y es que tiene a esa persona en sus manos, su alma, espíritu y corazón; está ahí esperando que le dedique parte de su amor. Lo ha convertido en su principal opción, la única y la que por el momento el amor solo le deja ver.

Pero, todo tiene un límite, una llegada en esta vida, y cuando se sabe lo que se quiere; el amor pasa a otro plano desconocido. Se trata de dignidad, de amor propio y de darse su puesto y no de ser la segunda opción de otro.

 

Por ese motivo, ojala que cuando el otro vea lo que tiene en frente sea ya demasiado tarde y ya, quien ama de verdad no sienta lo suficiente como para quedarse en ese lugar.