Ojala te roben la cama para que te vengas a dormir conmigo.

Ojala llegues a tu casa y no encuentres tu cómoda cama reposando en la habitación donde muchas veces nos divertimos.

 

Rezo al cielo para que desaparezca de repente y no tengas más opción que tocar la puerta de mi casa. Y es que estoy a la expectativa de seguir viviendo una y otra vez lo que ya se me volvió costumbre contigo. Estas todo el día en mi mente y lo único que quisiera es llegar a casa y encontrarte ahí solo para mí.

 

Compartiría muy gustosamente mi cama con alguien como tú, porque incluso ella reclama tu cuerpo como si el mío no le fuera suficiente cuando estoy sola en la habitación, sencillamente se mal acostumbro a tu compañía, a todas esas veces en las que nos dabas calor, en las jugadas de niños y en las que como adultos ahora quiero repetir otra vez.

 

Lo único que quiero es tenerte ahora mismo y no dejarte ir después, te has convertido poco a poco en un capricho que muchas veces deseo no perder, porque aunque te encuentres en mi vida, siento que poco a poco te pierdo y sin control.

 

Sigo entonces, orando a lo alto para que a tu cama le suceda algo, para que sean las circunstancias las que te traigan a mí, y más que solo eso tus ganas, porque estoy segura que mueres al igual que yo por estar junto a mí, ver las noches caer y no prestarle incluso la suficiente atención al amanecer, pues solo somos tu y yo.