Para mí, el amor debe ser como el café; a veces fuerte, otras dulces, solo u acompañado, pero jamás frío.

A veces fuerte, otras dulces, puede ser solo u acompañado, pero jamás frío.

 

Imagen: Weheartit.

 

Porque cuando esto sucede sí que estamos ya perdidos, dejar morir al amor es enfriarlo, exprimirlo a tal punto que no pueda respirar más, acabar con él lenta y sutilmente, de la manera más letal.

Por eso lo prefiero como mi primer café del día, que me despierta y llena de vitalidad, a mi punto y bien cargado que me haga pasar del buen sueño de esa noche anterior a un nuevo y excelente día, así lo quiero y sé que los demás comparten mi opinión.

 

Imagen: Weheartit.

 

No debe ser tan perfecto, pero si tener la dosis adecuada de cafeína y amor que llegue hasta mis huesos. Tan caluroso que me haga querer un poco más, así lo quiero y lo pretendo, como la bebida de los dioses.

Un amor que me haga despertar, que despabile mis sentidos en los días que no parecen tenerlo, tan suave y calientico como cuando corre por mi boca, porque así quiero un amor, que me bese y se pierda en la calidez de mis labios.

 

Imagen: Mensfittnes.

 

Y sé que existe, aunque poco le he visto el rostro. Sé que se pasea por las calles a veces rompiendo corazones, sé que no es totalmente rojo y que no lleva a cupido a su lado, más bien el calor y las energías de un futuro añorado. Así es el, aunque pocos crean lo contrario, es firme y bondadoso y lo podemos ver en todos lados, aunque pocas sean las personas que se atrevan a darle su mano.

 

Imagen: Facilisimo.