Polvo eres y en mi polvo te convertirás.

Un libro y testimonios bíblicos lo dicen, polvo eres.

Pero ahora ciertamente creyéndome dueña de tu piel, te diré: en mi polvo te convertirás.

 

Y es que te convertiste en esa esencia que ciertamente no quiero dejar, en una droga que sin importar la hora del día, quiero tener en cualquier momento y cuando yo quiera. De cierta forma, esto de los pasajes bíblicos se convierten en realidad cuando a mi lado estas.

Sin importar, cual lado sea, de cualquier modo y manera te quiero siempre para mí, incluso así sea por muy corto tiempo, pero a nuestra manera. Y es que de alguna manera ya te convertiste en mi polvo favorito, quizás en el único, en el preferido, al que no pienso dejar pasar.

 

Estas aquí para recordarme a cada momento que tu presencia despierta los antojos que hay en mí, es entonces cuando cualquier rincón de la casa se convierte en el lugar ideal para que nuestros cuerpos se encuentren y desaten lo que más quieren.

 

Por ese motivo, de ahora en adelante te concedo el título de mi polvo preferido y el único que pienso probar y desempolvar. Te veo, te siento y te miro y mis sentidos empiezan a divagar por si solos que tu sabor y esencia es lo único que quiero para mi vida. De alguna manera, no estoy segura si fue el sabor de tu piel o el brillo en tus ojos lo que me sacudió desde adentro hacia afuera, pero si lo que me despierta los sentido en cualquier momento del día.