Poseer la mente de alguien no es como poseer el cuerpo. Es mucho más.

Algo incluso más poderoso y es que una vez que caes en las redes mentales de alguien el cuerpo no es más que el plan B.

 

Poseer la mente de alguien es tan o peor de critico que una adicción, es tener entre los dedos la magia del otro y usarla cada vez que se antoje o sea necesario. Es la manera más poderosa en la que la otra persona cae sin ningún motivo aparente ante los pies de esa otra persona que llego a su mente para guardarse por completo.

 

Y es que una vez que se entra en la mente de alguien más, salir es casi imposible. Y para qué hacerlo cuando ambos sienten lo mismo, a pesar de que sus cuerpos también se encuentran cada vez que quieren, algo que por psicología a la inversa es buscado por la misma mente en esos dos humanos.

 

Y qué mejor que ambos posean la mente del otro, que se sigan y se busquen como imanes sin ni siquiera darse cuenta de lo que esto significa, es entonces cuando el cuerpo y su uso divino es solo un verbo traducido de todo lo que se trabajó con la mente.

 

Es mucho más que solo verse y desearse, es querer más a pesar detenerse es extrañarse sin importar la distancia y atraer sin ningún tipo de explicación a la otra persona hasta tenerla por completo, porque una vez que te encuentras completamente en la mente de alguien, date por victorioso, pus has ganado un terreno fértil y es tu trabajo saber cultivarlo.