Preferí dejar ese romance en puntos suspensivos que ponerle un punto final.

 

Pasaran más de mil años. Pero prefiero eso, que colocarle un punto final.

 

Imagen: Eslamoda.

 

Porque después de un tiempo aprendí a utilizar la ortografía en todas las facetas de mi vida, donde muchas veces utilice signos de interrogación en una relación donde aparecían más las preguntas que los momentos juntos.

 

Imagen: Pensamiento.cc.

 

Pequeñas pausas, disfrazadas de comas que duraban de uno a dos años hasta que alguno de los dos volvía aparecer. Entonces para qué colocarle un punto final a ese romance, si ninguno de los dos sabe cómo despedirse.

Seria anunciarle la muerte de forma muy facil a algo que ambos construimos entre los bloques de cartón. Y aunque lloviese sobre nosotros, siempre fuimos como niños corriendo entre el lodo. Lo que señalo entre comillas pues fue la mejor parte de toda esta historia. Los días sin previo aviso donde nos cruzábamos sin querer, con los signos de interrogación saliendo de nuestras mentes, por la sorpresa de tenernos de frente.

 

Imagen: Culturacolectiva.

 

Somos un romance, una historia un cuento que no merece tener un “Fin” tan rápido y doloroso, si tantos fueron los puntos y seguidos que nos permitimos, a pesar de las circunstancias entre los dos. Sería como lanzarle tierra y arena mezclada a algo que sé, ambos no queremos que culmine así.

 

Imagen: Tumblr.

 

Y a pesar de que cada uno debe seguir su rumbo, en algún momento las páginas se volverán a cruzar. Quizás crea un poco en ese hilo rojo del destino con el cual supuestamente todos nacemos, o sea yo quien no quiera colocarle un punto final a todo esto, sino solo puntos suspensivos.

 

Imagen: Weheartit.