Puedes ser muchas cosas, pero prefiero seas una “Mia”.

 

Me susurro esto al oído, y luego humedeció mis labios con un suave beso.

 

Imagen: Weheartit.

 

Le dije que estaba llena de sarcasmo y seriedad, que no era lo suficientemente cariñosa y dulce para él. Entonces sonrió, mientras no quitaba su mirada de la mía, solo se dedicó a escucharme mientras yo le buscaba errores a mi vida.

 

Imagen: Tumblr.

 

Lo tenía tan cerca que no sabía qué hacer mientras su mirada fulminaba a la mía, estaba perdida entre el café de sus ojos, mientras trataba de disimular con el de la taza que estaba sobre la mesa.

 

Imagen: Bloglovin.

 

Y así seguía, llenando esa conversación de aventuras y pecados hechos por mí, para ver si lograba espantarlo de mi vida. Pero, en vez de eso lo acercaba aún más. Los minutos quizás no contribuían mucho y el pasado negro que quise colocar sobre la mesa, fue utilizado por él como un cenicero donde dejo reposar su cigarro. Solo me escuchaba hablar, y no apartaba la mirada de mí, solo lo hizo una vez para sonreír, como diciendo ¡Aun te quiero así! Porque en el fondo yo sabía que lo hacía y nada podía hacer ya.

 

Imagen: Pinterest.

 

 

Entonces, cuando quise levantarme y terminar esa conversación donde lance todo el mugre necesario sobre mí, él se dispuso a levantarse y también se arrojó sobre mí, mientras su mano abrazo mi cintura yo perdí todo el control, en cuestión de segundos estaba contra la pared.

Fue en ese preciso momento donde entendí, porqué su mirada cambiaba de color. Me miro nuevamente, solo que con seriedad, y me dijo sin parpadear: Puedes ser muchas cosas, pero prefiero seas una “Mía”.

 

Imagen: Pinterest.