Qué sería de mí, sin mi mente traviesa y centrada.

Creo fielmente en el equilibrio de las cosas, y yo no estoy exenta de ello.

Siempre debe existir en cualquier faceta de nuestra vida, más cuando esos momentos cargados de pasión y lujuria aparecen. Dicen que detenerse una vez que se empieza es difícil, entonces yo soy un ser de otro planeta, a pesar de lo traviesa y aventurera que pueda ser cuando mi mente entra en la jugada y me muestra todos los pros y contra me detengo fácilmente.

 

Imagen: Weheartit

 

Si bien es cierto que he dejado a unos cuantos con las ganas en puerta, de verdad me da igual; soy yo cuidándome de cualquier error, y no digo que siempre sea así, pero más que un evento sin ningún tipo de protección aun no me hago a la idea, de cómo puede existir tanto espécimen masculino suelto por ahí y no lleve ningún tipo de protección guardada en su billetera.

 

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Y en algo creo que si tienen que estar de acuerdo conmigo, sin globo no hay fiesta. Por más de que los motores estén a mil, la razón tiene parte en esa contienda donde tantas cosas se juntan, y es que por cuestión de milésimas de segundo todo se puede ir al caño.

 

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Pasarla bien, tener ese momento donde sales de tu cuerpo y liberas toda esa tensión es algo netamente normal, natural y silvestre; una necesidad corporal he incluso mental. Pero aun así, cuidarse debe ser el primer invitado en esa fiesta; y no lo digo solo por evitar una consecuencia de nueve meses, si no por esa cantidad de enfermedades que también en cuestión de minutos pueden arruinarnos la existencia. Por mi parte, a pesar de tener una mente inquieta aun mantengo un poco a esa señora centrada, y creo que la mayoría debemos practicar esto.

 

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