Que te regalen tanta confianza, a veces no es para nada bueno.

Y esto sucede cuando llevas un largo pero largo tiempo sin abrirle tu corazón a alguien, de repente entonces aparece ese nuevo corazón forastero, y no sabes cómo dejar atrás tu anterior vida de aventurera.

 

 

Estas entre un antes y un después. En un presente repleto de momentos bonitos con esa persona que te hace parte de su vida con un nombre de por medio, mientras tu estas acostumbrada a la aventura, a las locuras de romper y deshacer corazones. Entonces no entiendes qué hacer con tus acciones, si debes darlas a conocer cuando sientas al otro involucrado o si debas dejarlas guardadas solo para ti.

 

 

Sencillamente ya no eres la joven soltera y solitaria que hacia y deshacía con su vida sin temor a quien se llevara por delante. Ahora eres la “novia” de alguien, la princesa que consentir y cuidar – como él te dice-, inclusive no sabes, ni tienes idea de qué hacer con tanto, pues tenían tiempo sin cubrir este rol.

 

 

Y es que te regalan tanta confianza que no sabes qué hacer con la tuya, si brindarla en las mismas proporciones porque ahora es una relación y no tu sola, entonces empiezas a entender que a pesar de todo, la confianza no siempre es tan buena como lo aparenta.

 

 

No tienes ni la menor idea de cómo unir la confianza junto a esa relación, después de tanto tiempo sin darle explicaciones a terceros, incluso puedes concurrir a una falla y traicionarla sin intención. Por este motivo, no es tan buena idea que te regalen tanta confianza.