Quiero a alguien que me diga: A falta de flores te traigo ganas.

A todas nos encanta sentirnos deseadas por ese caballero que tenemos en frente. Que nos susurren al oído diciendo: Te tengo ganas.

Nos derretimos cuando nos habla, cuando damos por hecho de que lo tenemos un poco distraído por nuestro andar. Verle cómo nos observa, cómo detalla cada cambio de ropa que tenemos, incluso él mismo nos pide usar esa prenda que tanto le gusta vernos puesta. Y lo hacemos, porque disfrutamos verle satisfecho al ver la mujer que tiene en frente.

 

Imagen: Weheartit.

 

Sin duda es una satisfacción cuando ambos sienten lo mismo unos por el otro. Es permanecer ahí, distraído observando la persona que escogiste para que estuviese a tu lado. Es dejar de pensar en tantas cosas que suceden a tu alrededor, pues él o ella es más de lo que creías para ti.

 

Imagen: Tumblr.

 

Pero, volviendo al punto de esas ganas que despiertan cuando estas a su lado, o tu al lado de él, parece como si algo dentro de ti despertase, la sen-sualidad en tu cuerpo sube de nivel, pues percibes a la persona con la que quieres ser así, con la que te despierta todos los sentidos, entonces las flores quedan en segundo plano, pues las ganas aparecen de la nada.

 

Imagen: Weheartit.

 

Unas ganas que al pasar de los días crecen más y más, y solo hace falta que él y tú estén presentes, darle rienda suelta a toda esa cantidad de sentimientos que parecen confundirse con de-seo, pues por fin encontraste a ese alguien perfecto y delicioso para ti, y tú eres su postre predilecto.

 

Imagen: Weheartit.