Quiero escuchar lo que gritan tus ojos.

 

Lo que dicen cuando me ves pasar, pues con seguridad me miras con la misma euforia que te veo yo.

 

 

Amores mudos, tímidos que gastan las horas por miedo de decir algo. Pero la vida llora mientras el tiempo pasa, y si no te atreves a decir lo que tanto sientes ahora, luego será demasiado tarde. Mientras te inventas historias con un final feliz, es mejor que empieces a contar, antes de que te arresten por no decir todo lo que está involucrado en ese delito llamado amor.

 

 

Un amor que sientes desde tiempos atrás, el que quizás de niño confundiste con cariño. Y sí, era cariño por la edad, pero ahora quince años después tus ojos gritan lo que tanto ocultas desde hace años.

Sin detenerte a pensar, que tal vez esa otra persona también siente lo mismo que gritan tus ojos. Te vez jugando a la escondidas sin pensar que la vida caduca algún día y tú puedes quedarte con todo eso guardado dentro de ti.

 

 

Imagina que los únicos que se enteren de esos deseos ya muertos, sean los gusanos que carcomen tu piel. Que ya no puedas regalar más esas miradas de euforia y soledad que quieres eliminar de tu vida, es momento de que empieces hablar.

Esa persona quiere escuchar lo que sientes y sueñas cuando le ves pasar, no dejes entonces que ese amor se desperdicie como agua sobre el tejado. Porque puede, esté tan enamorada, así como tú de su esencia.